Olga MoraGinecología y Obstetricia

Al llegar

Te recibo yo o mi asistente. Llenas una hoja corta con tus datos y tus antecedentes: cirugías, embarazos, medicamentos, alergias. Si no recuerdas algo, no importa; lo completamos hablando. No hay formularios sobre síntomas en este sitio, así que nada de lo que escribas viaja por internet.

La conversación, antes de cualquier examen

Entramos al consultorio y nos sentamos. Sigues vestida. Me cuentas qué te trae, desde cuándo, qué has notado y qué te preocupa. Te pregunto por tus ciclos, tus métodos anticonceptivos, tu última citología y tu historia familiar.

Esta parte suele ser la más larga y es la que decide todo lo demás. Muchas veces termina aquí: hay casos en los que no hace falta examinar en la primera cita.

El examen

Si corresponde, te explico qué voy a revisar y para qué antes de empezar. Te cambias en privado y te cubres con una bata. El examen incluye, según el caso, revisión de mamas, examen pélvico y toma de citología. La toma de citología dura menos de un minuto y no requiere anestesia; puede ser incómoda, no dolorosa.

Te voy diciendo lo que hago mientras lo hago. Puedes pedir que me detenga en cualquier momento y me detengo, sin necesidad de explicar por qué.

Puedes venir acompañada

Tu mamá, tu pareja, una amiga. Puede estar en la consulta, solo en la conversación, o esperar afuera. Lo decides tú y puedes cambiar de opinión durante la cita. Si eres adolescente y vienes con un adulto, hay una parte de la conversación que puede ser solo entre nosotras.

Resultados y qué sigue

Antes de que te vayas repasamos lo que encontramos, lo que falta por descartar y el plan. Te lo entrego por escrito. Los exámenes de laboratorio tardan su tiempo y los revisamos juntas, en consulta o por llamada. No te van a llegar resultados sueltos sin que alguien te los explique.

Si decides no continuar

Puedes detener la consulta en cualquier punto, incluso después de haber empezado el examen. No tienes que justificarte y no cambia cómo te atiendo si vuelves.

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